Proyecto “Dos huevos a la semana”

[also available in English]

El Centro de educación gratuito Madre Admirable, es un colegio llamado simplemente El Agustino, por su localización en un barrio (el cerro) de Lima, Perú, llamado por el mismo nombre. El colegio sirve a 1500 alumnos, entre los 5 a 18 años de edad. Los niños que viven en focos de la pobreza por los barrios norteños de la ciudad, encuentran un refugio en este oasis de aprendizaje.

La misión del colegio en El Agustino es sencillo: la educación con propósito. El colegio les ofrece a los alumnos valores morales, les enseña a cada uno un oficio, y les expone a la variedad de culturas peruanas a través de la música y el baile.

Desde su silla de ruedas, la Hermana María Vásquez de Velasco les guía a los alumnos de El Agustino hacia le realización de la misión. Esta religiosa valiente literalmente lucha contra el poder político para mantener las calles seguras, que circundan su colegio, contra las pandillas, los traficantes de droga, y ladrones que son comunes en la vida cotidiana de los jóvenes.

Cada alumno educado en El Agustino trabaja mucho-y no sólo en sus materias escolares. Un día típico comienza a las 3:30 de la mañana cuando la mayoría de ellos se levantan para preparar la comida que sus padres venderán como vendedores ambulantes en las calles por todo Lima. Los chicos despluman y matan los pollos, y fríen los pechos y las alas y piernas que después se venderán para sustentar a sus familias, la mayoría de las cuales viven en la pobreza.

Los chicos suelen terminar sus deberes familiares para las 5:30 de la mañana, volver a casa, asearse, vestirse el uniforme colegial y salir para el colegio. Asisten a un día completo de clases, participan en actividades extra-curriculares, como de artes y danzas, hacen sus tareas asignadas, y vuelven a casa después de las 8:00 de la noche. Hay muy pocos alumnos norteamericanos que aguantarían el horario de estos alumnos peruanos.

Se sirve almuerzo en el colegio. Es la única comida completa que los chicos comerán durante sus días de 18 horas. Pero, con mucha frecuencia los almuerzos no contienen la cantidad de proteína que les hace falta a estos chicos-la mayoría de los cuales son malnutridos-para crecer y desarrollar y llegar a ser adultos fuertes y útiles a la sociedad. Cuando se le pregunta a la Hermana María, qué les beneficiarían más a “sus chicos”, ella contesta con una sola palabra, “huevos.”

“De hecho,” dice serenamente, “dos huevos.”

“¿Dos huevos al día?”

“No,” contesta, “dos huevos a la semana.”

Rápidamente hace los cálculos en su cabeza: dos huevos a la semana le costaría al colegio 4500 soles peruanos, o sobre US$1500 al año escolar.

“¿Por huevos?”

“Sí, sólo dos huevos a la semana, por alumna/o, les daría la proteína que les hace falta para trabajar, estudiar, y jugar.”

Dos huevos a la semana-eso equivale a 98 céntimos de un dólar al día-menos que lo que se paga por una botella de agua mientras se ejercita en el gimnasio, y menos que una merienda de una barra de chocolate, o una bolsita de “M & M.”

Al momento unos estudiantes norteamericanos de los estados de Maryland y Nueva Jersey han oído y han respondido al pedido modesto de la Hermana María. Ellos están desarrollando ideas de proyectos que recaudarán fondos, utilizando el internet para pasar la voz. Un colegio en Princeton, NJ, ya ha recaudado casi US$1500 a través de proyectos de su gobierno estudiantil. Otro colegio en Bethesda, Maryland, está vendiendo pulseritas amarillas inscritas con “Two Eggs a Week,” y donará el dinero que recauden a El Agustino.

Estos alumnos norteamericanos están aprendiendo sobre el mundo y practicando la ciudadanía global ayudando a los alumnos peruanos a realizar sus sueños-con huevos, sólo dos huevos a la semana.

Si a usted le interesa asociarse a este esfuerzo, entre a su cuenta de “Facebook” donde encontrará el grupo “Two Eggs a Week.”


 

Meet our translator

Mary Anne Guerrero, M.A., is the official Spanish translator for the Knowledge Without Borders website. Mary Anne has more than thirty years of teaching and translating experience. She has worked in the United States, several Latin American countries, including Peru and Brazil, and Spain.